miércoles

Los cuatro de Liverpool

A veces el éxito puede ser cegador. Los Beatles son un ejemplo de ello. Cuando miles de adolescentes les aclamaban en sus conciertos los cuatro de Liverpool se creyeron lo que no eran. Dijeron que eran más famosos que el mismísimo Jesucristo, pecaron de soberbia, desafiaron a la iglesia y... se equivocaron. Sin embargo, el tiempo pone a cada cual en su sitio y, cuarenta años después, John Lennon ya no está, George Harrison tampoco, y Paul McCartney y Ringo Star han caído en el olvido. Quizás por eso haya llegado el momento de reivindicarlos y así lo ha hecho hace unos días el diario vaticano L´Osservatore Romano.



Como muy bien apuntan Giuseppe Fiorentino y Gaetano Vallini, autores del artículo, los Beatles no fueron el mejor ejemplo para la juventud. Sin duda, grupos como Los Brincos o el Dúo Dinámico representaron mucho más acertadamente los ideales de una juventud sana y jovial pero, para su desgracia, eran grupos españoles y España vivía una época de aislamiento que pesaba en contra del talento nacional. Sin embargo, si bien no fueron el mejor ejemplo, tampoco fueron el peor. Los Rolling Stones, por ejemplo, eran bastante dados a jugar en el filo de la navaja, a provocar por provocar, a dotar sus melodías de cierto componente "satánico" que causaba unos efectos devastadores en sus seguidores. O lo mismo puede decirse de Jim Morrison y de sus devaneos con las drogas y con el sexo. Visto lo visto, yo también me quedo con Paul McCartney. 

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